En el último esfuerzo es donde empieza la magia

El otro día leyendo un libro me encontré con algo que sabía desde hace mucho tiempo, pero que hoy quiero compartir en este post.

Lo que venía a decir el autor es que, mientras estaba haciendo ejercicio en el gimnasio, se dio cuenta de una verdad del entrenamiento, totalmente aplicable a la vida y a las empresas.

En el libro, Stephen Covey contaba que estaba entrenando series de musculación y que estaba a punto de “dejarlo”,  a punto de que el cansancio le hiciera no seguir esforzándose y  abandonar, estaba en esas últimas series en las que lo único que le apetecía era decir “bueno, ya está bien”…

Y en ese momento su entrenador de comentó que el verdadero progreso se obtenía en esas últimas repeticiones. Que era donde mayor resultados se obtenían y que, en ese último esfuerzo, era cuando se liberaba todo el potencial y se producían los verdaderos avances.

 

Sí, es cierto que esto mismo yo lo había experimentado entrenando con pesas. Es verdad que racionalmente siempre he tenido claro que no podemos dejarlo cuando nos empieza a costar un poquito de esfuerzo, pero debe ser que el hecho de leerlo el otro día sumado a que en los últimos meses he entrenado para dos maratones, me ha hecho darle un par de vueltas y trasladarlo al mundo laboral.

¿Cuántas veces hemos empezado un proyecto con mucha energía y luego no lo hemos completado? ¿Cuántas veces, aún sabiendo que algo era muy importante, nos hemos dejado llevar por el día a día y hemos dejado de esforzarnos realmente por lo que realmente queríamos hacer?

Casi todos los escritores que abordan el tema del Éxito, de la Superación, la Empresa, el Management, e incluso los que hablan de Desarrollo Personal o Calidad de Vida, coinciden en una cosa: Perseverancia, esfuerzo, continuidad.

Ya sean Paulo Coelho, Steve Jobs, Napoleón, Miguel de Unamuno, Tony Robbins, Seth Godin, Winston Churchil, Henry Ford… Todos han recalcado la importancia de insistir, de no rendirse, de ser tenaz.

No es la fuerza, sino la perseverancia de los altos sentimientos la que hace a los hombres superiores (Nietzsche)

 

Y es que además, es precisamente en esos últimos momentos en los que la gente abandona donde se produce el verdadero cambio.

No es sólo porque perseverar nos lleva un poco más allá (que también) sino que además, justo ahí es donde realmente aflora y tiene sentido todo el esfuerzo anterior.

Todo lo que hemos hecho antes, no ha logrado sino prepararnos para diferenciarnos, para brillar, para marcar la diferencia.

Todo el camino recorrido pierde su verdadero impacto, todo su potencial, toda su fuerza si no “damos el resto” en esas últimas repeticiones.

Por supuesto, si hemos aguantado hasta el final y es ahí donde abandonamos o nos rendimos, seguramente hayamos avanzado algo ¡¡y eso siempre está bien!! Pero os aseguro que la ganancia y el avance que se produce con ese último esfuerzo no son ni siquiera comparables.

Es por eso que os digo que, cuando llegues a ese momento en el que estés cerca del final y la fatiga haga mella en tu ánimo, ¡continúa un poco más!, cuando ya te hayas esforzado y hayas dado una gran parte de tu energía y tu tiempo a una tarea (sea en el gimnasio, en tu trabajo o en tu casa)… ¡¡¡NO TE RINDAS!!! No pierdas lo que has generado, no desaproveches la inercia, no quites valor a tu esfuerzo ni minimices lo avanzado.

 

Tal como leí una vez  Cuando la frescura de la mañana ha sido reemplazada por la fatiga, la musculatura tiembla de tensión y, de repente, nada acaba de salir como queremos. Entonces es cuando NO debemos dudar

NO TE CONFORMES CON SER NORMAL CUANDO PUEDES BRILLAR CON ESE ÚLTIMO ESFUERZO.

Cree en todo lo que has hecho hasta ese momento y cree en los resultados que van a salir de ahí.

Porque te puedo garantizar que, tal como dice el título de este post…
“En el último esfuerzo es donde empieza la magia”

Y, como siempre, me gusta decíroslo con música 😉
Os dejo el enlace de una canción preciosa  –>   No te rindas

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