El coche va donde van los ojos

Hace poco cayó en mis manos uno de esos libros ligeros y fáciles de leer, de esos para un rato antes de ir a dormir. Se llamaba “El arte de conducir bajo la lluvia” y, desde el punto de vista de un perro que cuenta su vida, va reflexionando sobre varios aspectos de las relaciones humanas, la propia vida, el cómo afrontar los problemas, etc.

No es mi intención hablar de este libro sino sobre una de las frases que se repiten en éste y es la que he usado como título en este post. “El coche va donde van los ojos”

 Me llamó la atención no sólo porque me la dijeran en la autoescuela (hace ya algunos años) sino porque me parece que nos puede servir para una reflexión interesante.  Y es que esa frase es una gran verdad y no solamente en la carretera sino en tu propia vida.

¿A qué me refiero con esto? Veamos, si vas conduciendo, entras en una curva y, por desgracia, te das cuenta de que lo has hecho más rápido de lo que deberías, y que en el exterior de esa curva hay un muro ¿hacia donde miras? Si quieres salir indemne, mejor que mires hacia la salida de la curva, porque como mires al muro, lo que estás haciendo es aumentar las posibilidades de darte de lleno contra él.

Si miro al muro no me centro en cómo salir de esta situación, sólo me estaré centrando en el problema, en el miedo, en las consecuencias. No estoy buscando la solución.

Y no sólo eso, sino que es muy probable que, inconscientemente, mis manos acaben girando el volante hacia el propio muro en lugar de hacia donde va la carretera, lo que en este caso aumenta el problema ¿verdad? (y ni siguiera estoy hablando del efecto Pigmalión, es simplemente un hecho físico, algo que está demostrado que sucede)

Si miro hacia la salida de la curva veo la solución, tengo más información y no dejo que mis miedos o problemas (el muro en este caso) me bloquee.

Me costará más o menos, pero sé hacia donde tengo que ir.

 En la vida, la familia, la empresa, etc. sucede algo parecido. Cuando tenemos un problema o hay algo que nos preocupa, muchas veces pasamos demasiado tiempo mirando hacia el “muro”, muchas veces nos agobiamos y nos bloqueamos, muchas veces nos dejamos llevar por lo que no queremos. Debemos cambiar nuestro foco y mirar menos al problema y más hacia la solución.

No podemos dejarnos llevar y quedarnos pensando “si me choco me mato, si me choco me mato” ¿porqué? Porque si lo haces, eso te va a bloquear y vas a chocar, seguro.  Pero tampoco podemos decirnos “no voy a pensar en el muro” Eso es como si te digo “no pienses en el color azul, olvídate del azul, hagas lo que hagas no pienses en el azul”… ¿En qué color piensas? Exacto, en el azul.

 No se puede “no pensar” en algo. Se puede pensar en otras cosas, se pueden buscar soluciones, se pueden ver alternativas. Pero es imposible no pensar.

Así que, si te preocupa que salga un proyecto en tu empresa ¿qué vas a hacer para sacarlo adelante? Si te agobia una reunión ¿qué vas a hacer para prepararla? Si lo que quieres es mejorar el ambiente en tu casa o el ambiente laboral que hay en tu oficina ¿cómo lo vas a hacer?

No mires al muro, mira a la salida de la curva.

El coche va donde van los ojos, también en tu vida personal y en tu vida laboral.

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